Los precios de los alimentos

Posted on abril 5, 2011

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Leo últimamente artículos y comentarios tan llenos de buena fe como de falta de conocimientos a cerca de la subida de los precios de los alimentos, los llamados soft commodities. La causa que defienden es legítima, se preocupan por los más débiles, pero están errando el tiro disparando a quien no es. Los responsables del hambre no son los especuladores, sino las corporaciones; sencillamente porque son éstas las que tienen interés en que los precios suban, a los especuladores les da igual lo que pase con el precio, les basta con que se mueva en la dirección que ellos habían previsto.

Desconozco cuántos de los que últimamente han escrito sobre este tema, tanto a favor como en contra, saben realmente algo sobre trading en commodities, sobre los tipos de instrumentos que se emplean y sobre los efectos que éstos tienen sobre las mercancías subyacentes.

En primer lugar, cuando se especula con un activo, sea el que sea, se puede especular tanto a que suba (comprando futuros u opciones de compra), como a que baje (vendiendo futuros o comprando opciones de venta), como a todo lo contrario (vendiendo opciones de compra o de venta). Por tanto, los beneficios esperados del operador serán unas veces fruto de la subida de los precios (del maíz por ejemplo), otras veces por su desplome (del arroz, por ejemplo) y otras porque se haya mantenido aproximadamente igual (de la soja, por ejemplo). Por tanto, que se especule con un activo no implica que su precio suba.

Que los especuladores entren en tromba en un determinado mercado no hará que sus precios se disparen. Sus precios se dispararán (o se desplomarán) por otros motivos y los especuladores simplemente se sumarán al carro de esas subidas o se posicionarán a la contra. Pero los precios sólo seguirán subiendo si hay otros motivos que los hagan subir, porque de lo contrario, otros especuladores verán la oportunidad, venderán, y los precios caerán.

Que los especuladores entren en tromba en un determinado mercado lo que sí hará es que los diferenciales entre los precios de compra y de venta se reduzcan, reduciendo por tanto los costes de transacción y abaratando el producto final.

A continuación pego unas imágenes de la situación de mejor oferta y mejor demanda de los futuros sobre tres activos diferentes: S&P 500 (ES), petróleo (CL) y avena (OE) en el momento en que estoy escribiendo este port (entorno a las 19:30 CET del 05-04-2011).

La diferencia entre la mejor oferta y la mejor demanda, (horquilla, spread o bid-ask) en el caso del futuro sobre el índice Standar and Poor’s 500 es de un 0.019%, el spread del futuro sobre el petróleo es de 0.028% y el del futuro sobre la avena del 0.32%. Es decir, la horquilla del futuro de la avena es 17 veces mayor que la del S&P 500. Y esa horquilla, ese desajuste entre los precios de los que venden y los que compran, pasa directamente al coste final del producto. Y es precisamente esa horquilla el único aspecto que se ve modificado por la irrupción de los especuladores en un determinado mercado (también en una reducción de la volatilidad, no en un aumento, como a veces he leído por ahí; pero eso es demasiado complejo para abordarlo ahora).

El caso es que lo que diferencia a unos activos, como el S&P 500 ó el petróleo, con horquillas pequeñas, de otros activos, como la avena, con horquillas mucho mayores, es sencillamente el número de participantes que hay en el mercado que están contínuamente comprando y vendiendo, con la intención (que sea legítima o no, es ya harina de otro costal) de ganar dinero entre la diferencia de precios de compra y de venta, o de venta y de compra; es decir, el número de especuladores.

Los precios de las materias primas suben porque hay un exceso de demanda o un déficit de oferta. O porque alguien los manipula. Cuanta más gente haya comprando y vendiendo un determinado activo (cuantos más especuladores haya), más difícil será que alguien pueda manipular la oferta o la demanda y, por tanto, los precios serán más estables, más transparentes, menos manipulables y mejor reflajarán la realidad de las condiciones del mercado.

El que los inversores no accedan a las materias primas como un objeto más de inversión sólo beneficia a las corporaciones, las más poderosas del planeta, que manipulan sus precios a su antojo y en función de sus intereses.

Perdón por el ladrillazo pero soy incapaz de resumirlo más.

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