Cambio de paradigma

Posted on abril 8, 2011

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No creo que sea el único “elemento” de izquierdas de la red, iba a decir atormentado pero lo dejaré en preocupado, por cómo hacer de este maravilloso mundo en que vivimos un lugar que encaje con eso de “una sociedad libre, igualitaria, solidaria y en paz que lucha por el progreso de los pueblos”.

Por tanto, sé que no estoy solo en estas cavilaciones. Me alegro. Y bienvenidos a ellas… espero estar invitado a la vuestras.

Voy a permitirme usar una metáfora que espero no emborrone el mensaje.

<< Imaginemos por un momento que vamos con un amigo, con intención de jugar al baloncesto, camino de un polideportivo; uno de esos que en el mismo campo tienen canastas de baloncesto y porterías de fútbol, puntos de penalti y línea de triples, todo junto, en un mosaico de colores difícil de seguir. Entregados, un grupo numeroso juega al fútbol… ¿Qué pasaría si tratásemos de meternos en mitad de la cancha a jugar con ellos?, supongo que nos aceptarían, ¿y si de repente cojemos su balón con las manos e intentamos hacer canasta? Yo sé (en realidad no lo sé, tan sólo lo creo con todas mis fuerzas) que jugar al baloncesto es mucho mejor que jugar al fútbol… y creo que si lo probasen, si lo pensasen sin prejuicios, a ellos también les gustaría >>.

Más o menos así es como veo yo la ejecución de políticas de izquierda, la realización de un ideario de izquierdas, en un mundo liberal y capitalista, en cuyas normas de juego tales propuestas encajan a contracorriente. Y es que, echando mano de la metáfora, no se puede jugar al baloncesto en un campo de fútbol, con un balón de fútbol y con las reglas del fútbol… eso no funciona.

Lo que está haciendo, y no sólo en España, la izquierda que gobierna en los países más desarrollados del planeta (sociedades en tu vida vale más que tu reloj), es simplemente poner “tiritas” a la acción del mercado, poner freno o remedio a las consecuencias del liberalismo, a sus externalidades. Y ¿acasose  puede hacer otra cosa? Yo creo que sí, que sí se puede hacer más.

Creemos, los que compartimos ése ideario de izquierdas, que el liberalismo no es bueno, que no liberará al hombre, que no le hará feliz. Pero con sus externalidades, inasumibles para una mente sana, el modelo liberal tiene sus ventajas: la economía de mercado nos provee, a muchos, de muchas cosas; nos empuja a competir calmando ciertos apetitos que los humanos indudablemente tenemos; y nos hace creer que todo lo que somos o tenemos nos lo debemos, en exclusiva, a nosotros mismos (personalmente, que la gente se crea esto, es lo que más me cuesta asumir). En conjunto, y a falta de un referente cultural, espiritual o moral, que nos ofrezca una alternativa atractiva y razonable, el deso/necesidad de alcanzar riquezas constituye un paradigma que domina el mundo desde hace más de trescientos años. No los subestimemos.

¿Y qué se puede hacer además de paliar el daño que el liberalismo deja a su paso? En palabras de un buen amigo: “se puede sembrar”… es lento, sin resultados a corto plazo y hace que duela la espalda, pero no creo que podamos hacer otra cosa.

Si el paradigma de la antigüedad fue natural, el medieval teísta y el moderno humanista, el paradigma contemporáneo es monetarista. ¿Cómo lo cambiamos? De momento no lo sé. Lo que sí sé es que ya se ha hecho antes: cuando los hombres dejamos de mirar la naturaleza para mirar a Dios, a Dios para mirar al hombre, y al hombre para mirar el dinero. Lo podemos volver a hacer, aunque no veamos su final y nos duela la espalda…

Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor”, Antoine de Saint-Exupery.

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Posted in: Pensaciones