Listas abiertas y democracia interna

Posted on abril 12, 2011

0


Cómo lo voy a negar, cómo lo va a negar cualquiera que esté mínimamente interesado en el devenir político de su ciudad o de su pueblo: me encantaría un sistema electoral de listas abiertas en el que YO eligiese directamente a mis REPRESENTANTES. Otra cosa es que sea posible.

El problema viene a la hora de pensar en cómo hacerlo… ¿Votaciones de candidaturas individuales que se presentan por circunscripciones más pequeñas que las actuales? ¿Listas abiertas “amplias” propuestas por los partidos entre las que el ciudadano elige el número de representantes que corresponda? Soluciones hay muchas, pero ninguna llegará a convertirse en reforma electoral en nuestro país si antes no se acomete la reforma de los partidos políticos, en el sentido de exigirles un grado muy superior al actual de democracia interna. Hecho esto, la reforma de la ley electoral será un paso lógico que no generará fricción.

¿Por qué? Creo que es fácil de entender que aquellos que han sido elegidos por los aparatos de los respectivos partidos políticos desarrollen determinada resistencia a un cambio en las reglas del juego (y no critiquemos demasiado rápido la forma en que cada uno defiende su trabajo, no al menos antes de haberlo pensado muy bien).

No cabe duda que los atributos, personales y profesionales, de un candidato a diputado designado por un partido político para que realice un trabajo de desarrollo legislativo, y los atributos de ése mismo candidato designado para que, previo al desempeño legislativo, gane unas elecciones, son diferentes.  Lo que inevitablemente llevaría a que gran parte de los diputados, concejales y cargos internos de los partidos, perdieran su posición con el cambio. Por tanto, se opondrán a él.

Por eso, para que los ciudadanos podamos escoger a nuestros representantes mediante un modelo de listas, más o menos, abiertas, primero es necesario que los partidos políticos cambien su forma de funcionar, e introduzcan procesos democráticos en todos sus ámbitos.

Y aprovechando ése misma idea de las diferentes condiciones que inevitablemente tendrán designados y elegidos, ¿qué queremos? ¿estamos seguros de querer un Congreso de los Diputados lleno de congresistas buenos en ser elegidos?

Porque me parece que está fuera de discusión que, si bien es posible encontrar unos cuantos políticos que sean buenos en ganarse a la gente para conseguir su voto y que posean también destrezas técnicas que les conviertan en buenos legisladores, no sería tan fácil llenar el Congreso con gente así.

En mi opinión en cualquier equipo legislativo o de gobierno son necesarios los dos perfiles, los líderes capaces de concitar apoyo y generar entusiasmo, y los de un perfil algo más técnico capaces de canalizar todas esas fuerzas hacia acciones que transformen eficazmente la sociedad en el sentido deseado.

Y como también creo fuera de toda duda que un modelo de elección directa lo que favorece es la primacía de líderes sobre técnicos, hasta hacer desaparecer a estos últimos, creo que un modelo mixto, en el que parte de la lista obedezca a designaciones de los aparatos de los partidos  y parte a elección directa por los votantes, sería la mejor opción.

Sin embargo, el paso previo, siempre, será democracia interna en los partidos políticos.

Anuncios