Indignado

Posted on abril 13, 2011

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No sé si tendrá o no que ver algo mi reciente lectura del libro de S. Hessel, pero lo cierto es que hacía mucho que algo no me indignaba tanto como hoy lo ha hecho la infame petición de Gallardón. Y lo ha hecho, indignarme digo, desde las tripas, removiendo lo que mis filtros neuronales dejaban yacer en paz desde hace mucho. Y podrá parecer sin duda mayor mi indignación que lo que la ha motivado, podrá parecer exagerada, pero cuando lo que manda son las tripas no hay medidas ni cánones ni convenciones a los que ajustarse.

Y me vienen a la mente recuerdos de fotogramas de alguna película, recuerdos de palabras formando versos, recuerdos de acordes de canciones…

Porque me indigna que el alcalde de mi ciudad pida al gobierno de mi país un instrumento legal para, por la fuerza, sacar de la calle a aquellos que estorban, que afean, que huelen… joder, ya sabemos que no son agradables, que huelen mal, pero es que la pobreza es fea, la miseria apesta, y si el alcalde lo supiese de primera mano jamás se le pasaría por la cabeza algo así.

Y me vienen a la mente recuerdos de una película en blanco y negro, imágenes de gentes harapientas, con estrellas de David en la solapa de sus ropas. Fotogramas de frío, dolor, desesperación.

Porque me indigna que el alcalde de mi ciudad crea que ha hecho suficiente en materia social por que haya más o menos plazas en albergues… ¿Acaso alguien le ha contado, Sr. Gallardón, de qué tipo son los problemas de los que duermen en la calle?, probablemente a usted le parezca un gran problema no tener donde dormir, carecer de los recursos económicos para pasar la noche a cubierto… que existencia más feliz la suya.

Y me vienen a la mente recuerdos de letras, letras que forman palabras que forman versos que forman gritos. Y me vienen a la mente versos de Brecht, que ni son versos ni son de Brecht, que desde un rincón de mi mente me dicen  que llegará un momento en el que, tras haberse  llevado a todo el mundo, veremos que: “ya es demasiado tarde”.

Y porque me indigna que haga esta propuesta en período electoral. Me aterra. Cabría la posibilidad de pensar que está el alcalde poniendo todas sus cartas boca arriba para que el que le dé su voto, sepa bien lo que hace. Pero… no me lo creo. Si lo dice ahora, precisamente ahora, es porque cree que los madrileños, mis amigos, mis vecinos, le están pidiendo eso.

Y me vienen a la mente acordes de una canción que incluso tarareada es hermosa y desafiante.. “todavía cantamos, todavía pedimos, / todavía soñamos, todavía esperamos; / que nos den la esperanza / de saber que es posible / que el jardín se ilumine / con las risas y el canto / de los que amamos tanto” … una canción que me trae aromas de realidades que pensé de otros, de realidades que nunca pensé estarían por venir en mi ciudad.

¿Hacia dónde van realmente?, ¿quieren de verdad construir una sociedad que aparte a los que más sufren en lugar de arroparlos?, ¿quieren que miremos hacia otra parte en lugar de hacerles mirar a ellos hacia delante? Combatiré desde lo que soy esa sociedad que quieren crear y dejaré de ser lo que soy sin con ello no basta para evitar que algo así se abra camino.

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Posted in: Pobreza, Política