Cuando salgamos de la crisis

Posted on septiembre 28, 2011

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Septiembre de 2007 – Septiembre 2011… cuatro años, cuatro largos años de contagios, estallidos, implosiones, crisis, cuasi-recuperaciones, cuasi-doubledips… Cuatro largos años que nos han llevado de invierno en invierno, sin cambio de estación. Cuatro largos años que nos han traído hasta un punto en el que el daño acumulado, y aún presente, casi no nos deja ver un cielo que empezará a abrir. Antes o después.

Y no se trata de brotes verdes, sino de cierta calma, aunque sea derivada de la rutina de la tormenta. Pero también de que es calma cambiar recesión por bajo crecimiento, destrucción por no creación de empleo, elevación de las primas de riesgo por su mantenimiento en niveles altos.

Se aproxima poco a poco el momento de bajar el fusil, ése con el que llevamos cuatro años disparándole a todo lo que nos resultaba amenazante. Bajar el fusil y pensar que debemos levantarnos y salir de la trinchera, escoger un camino y avanzar decididamente por él.

Pero… siempre hay peros, tal y como van las cosas es probable que dentro de cuarenta o cincuenta años me vea explicándole a mis nietos, justificándome y justificándonos ante ellos, respondiendo a ¿por qué perdimos la batalla, por qué el mundo es peor de lo que fue, por qué nos dejamos arrebatar lo que nuestros padres nos entregaron?, ¿por qué nos dejamos vencer, en qué momento renunciamos a “transformar la sociedad para convertirla en una sociedad libre, igualitaria, solidaria y en paz que lucha por el progreso de los pueblos1 ?

Y es que será difícil explicarles cómo es posible que una crisis causada por la puesta en práctica de medidas neoliberales haya propiciado, no su destierro intelectual, sino un puente de plata hacia el corazón del sistema y el descrédito de las políticas de corte más socialdemócrata.

La crisis tiene su origen en el modelo capitalista, punto. En un modelo de incentivos de la economía europea, pero sobre todo americana, que ha empujado a los agentes a hacer casi de todo, y con poco control, en el terreno financiero. Bien. Creo que eso a día de hoy nadie lo discute (aunque haya escuchado cosas como que parte de la culpa la tiene la administración Clinton, cuando instó los bancos americanos a dar acceso al mercado hipotecario a las capas de población más desprotegidas… aun aceptando eso, el acento sigue estando en la falta de regulación y de control).

El origen de los problemas están en la desregulación y, sin embargo, para combatir los efectos de uno de los dos pilares de la ideología liberal, ¿qué hacemos en Europa?: echamos mano de su otro gran pilar: la reducción del gasto público, es decir, la reducción del tamaño del Estado.

Si hubiésemos aplicado las dos recetas liberales al mismo tiempo, desregulación y reducción del tamaño del Estado, no es difícil saber qué habría pasado: cuando el sistema implosiona en septiembre del año 2008 no habría habido bancos centrales capaces de bombear liquidez, ni estados lo suficientemente grandes como para aguantar los multimillonarios rescates a los que hubo que hacer frente. Es decir, el mundo, la sociedad que conocemos habría tocado a su fin.

¿Somos conscientes de la alternativa que nos propone la derecha liberal a nuestro estado del bienestar?, ¿somos conscientes de que la medicina privada, Sanitas por ejemplo, no cubre muchas de las cosas que sí cubre la Seguridad Social (por ejemplo, los tratamientos con interferón para la esclerosis múltiple)?, ¿somos conscientes que las universidades privadas, excepto escasísimos casos (como ICAI), dejan de lado las carreras técnicas por su alto coste?

¿De verdad vamos a permitir que una derecha fortísimamente ideologizada destruya el modelo que ha dado a Europa el mayor grado de bienestar, cohesión y estabilidad de su historia? El modelo que propone el PP, y el resto de los grupos conservadores europeos, no es neutro, sino que busca la reducción de las trabas para la mejora del libre comercio y una de las trabas es el estado del bienestar.

¿Sabéis lo que os digo? Que, como me dijo una compañera hace unos días, este es el momento del “YES, WE CAN”. Porque podemos hacerlo, porque podemos cambiar el rumbo de la historia y conservar para nuestros hijos lo que nuestros padres nos entregaron. Porque sabemos lo que está bien y lo que está mal, porque creemos que hay opciones económicamente eficientes que son moralmente repugnantes, porque hay gente que nos está mirando porque somos la única esperanza de que algún día la riqueza se distribuya de forma digna entre todos los habitantes del planeta. Porque queremos que los hijos de los que menos tienen tengan, a través de la educación, la posibilidad de competir con los hijos de los demás, las mismas oportunidades reales y no sólo legales.

Luego discutiremos si el modelo de déficit cero de Rajoy es procíclico y erosiona el sistema, si las deducciones fiscales para los padres que llevan a sus hijos la enseñanza privada en Madrid deben o no terminar, si los que más tienen deben o no aportar más cuando las cosas están peor.

Pero lo importante no es eso, esos son los medios, lo importante es que despejemos la mente y fijemos nuestro objetivo en transformar la sociedad para convertirla en una sociedad libre, igualitaria, solidaria y en paz que lucha por el progreso de los pueblos.

PS: Ahora me dirijo a los críticos: aquellos que penséis que el discurso, por estar cargado de ideología, de ideas al fin y al cabo, es demagogo, os aseguro que detrás de cada palabra hay una razón y os invito a que lo debatamos, vuestras criticas y mis razones, por medio de los comentarios.

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1 Extracto literal del artículo primero de los Estatutos del Partido Socialista Obrero Español… por eso milito en él.

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