El regulador como responsable

Posted on octubre 3, 2011

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Cámara del oro del Banco de España

Este fin de semana, en una comida de amigos que trabajan en su mayoría  en el sector financiero, salió el tema de la CAM. ¿Sabéis hacia dónde se dirigió la valoración que hizo la mayoría de los presentes en la comida? El foco de atención no era los políticos de la CAM, ni siquiera los gestores de la CAM… era el regulador, el Banco de España. Ante tal deriva yo no tuve otra opción que oponerme al rumbo de la conversación y recordar que: a) el Político nombra al Gestor, b) el Gestor gestiona la entidad y c) el Regulador inspecciona lo gestionado.

De esa sencilla sucesión (nombramiento, gestión, supervisión) se deriva la cadena de responsabilidades. El Gestor es el primer y único responsable de los desmanes cometidos (siempre que no haya pruebas de tomas de decisión forzadas o inducidas, en cuyo caso esa primera responsabilidad sería, lógicamente, compartida). Tras él habrá que ver “quién” es “más responsable” , si el Político que lo nombró o el Regulador que lo inspeccionó…

Personalmente, no me cabe duda que el siguiente en la lista de responsabilidades debe ser el Político, y no por una especial simpatía hacia el Regulador, que no la tengo, sino porque el Político es responsable, si bien indirectamente, de lo ocurrido, mientras que el Regulador no. El Regulador habrá realizado, en todo caso, mal su trabajo, y esa será su responsabilidad, pero nunca la derivada del hecho en sí. Además, asumir que la responsabilidad del Regulador deriva únicamente de las deficiencias de su trabajo implica la necesidad de un juicio acerca de éste antes de poder dictaminar sobre su culpabilidad, y dicho juicio rara vez se hace. Por tanto, y recurriendo al refranero, “que cada santo aguante su vela”.

Esta historia me cuerda a otra que viví yo en primera persona hace unos cuantos años. Trabajaba en una Agencia de Valores y tenía un jefe que, además de incompetente, era un golfo. Se dedicó a hacer unas operaciones que rayaban, y algunas contravenían, los procedimientos internos. Esas operaciones resultaron dar unas pérdidas casi catastróficas… ¿Sabéis cuál fue su línea de defensa?: que el Departamento de Control Interno (es decir, el regulador) debía de haberle controlado y no haberle permitido asumir dichos riesgos… de forma que ellos eran responsables y no sólo él.

Pero, ¿estamos tontos?

¿De verdad que el responsable de las actividades criminales es la policía y, por extensión, el Ministro de Interior?

Creo que el liberalismo debería aprender a asumir la responsabilidad al menos con el mismo entusiasmo con el que pide libertad de actuación.

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Posted in: Regulación